Turismos

- J.M. FERNÁNDEZ PELLÓN. Fotografía: Jorge BRICHETTE y ARCHIVO

Santiago Martín Cantero Un caballero que ha dejado huella

El lunes 14 de mayo se apagó el corazón de Santiago Martín Cantero. El piloto y preparador madrileño, que hizo famosas en las carreras y fuera de ellas las siglas de su taller, SMC, se había jubilado tres meses y medio antes, después de 52 años al pie del cañón. Aquí va nuestro homenaje al legendario Santi.

No es este el reportaje que habríamos querido realizar ahora. Tras saber de su jubilación, hablamos con Gonzalo de Andrés, el hijo varón de Santi y Carmen (tiene además una hermana, Patricia, una chica encantadora, por cierto), y quedamos con él para entrevistar a su padre como homenaje a su larga trayectoria en las carreras. La vida ha querido que no llegáramos a tiempo para poder hacerlo y a sus 69 años se nos fue para emprender otras carreras allende los cielos.

Hace 10 años, en la sección “Qué fue de”, tuve la oportunidad de glosar la carrera profesional de Santiago Martín Cantero. Junto a mi compañero Jorge Brichette pasamos una bonita jornada en su taller, SMC, situado en el número 20 de la calle María Zayas de Madrid. “El taller es su vida, está allí a diario, incluyendo sábados, domingos y días de fiesta”, me contaba Gonzalo cuando charlábamos sobre cómo iba a trascurrir la vida de “jubilado” de su padre. Precisamente, Santi había decidido retirarse por causa de una afección coronaria que sufría desde hacía tiempo y que, controlada, no era ningún problema grave para su salud, pero le impedía trabajar con su fuerza física habitual.

Santi rápidamente comenzó a preparar aquel 600 para competir, debutando con él en la Subida a Galapagar de 1969

Guardo grandes recuerdos de Santi, una persona excepcional a la que conocí a principios de los 90, cuando me afinqué definitivamente en Madrid para trabajar en AUTOhebdo SPORT. Quizá lo que primero me viene a la memoria ahora sea encontrarme con él, y con sus inseparables Miguel Arias, “Genito” Ortiz y José Luis Pader (un colega periodista muy amigo de ellos, como nuestro director, Enrique González), paseando por el paddock del Circuito del Jarama arriba y abajo durante las más variadas competiciones que se celebraban en la pista madrileña. Viéndoles de lejos, siempre me acercaba a charlar con ellos para escuchar de su boca cualquier anécdota de su vasta experiencia en las carreras.

La última vez que sucedió eso fue en el pasado Rallye Comunidad de Madrid-RACE. Santi, Miguel y José Luis estaban sentados en unas butacas en la asistencia de SMC Júnior Motorsport, el equipo de Gonzalo, observando el trabajo de los mecánicos sobre el Abarth 124 Rally pilotado por Álvaro Muñiz y Antonio Solórzano…

Siempre en activo

Cuando hace 10 años contacté por teléfono con Santi para la elaboración de aquel “Qué fue de”, el madrileño se sorprendió de que lo hubiera elegido a él: “No me retires todavía, que, aunque estos dos últimos años no he competido habitualmente por diversas circunstancias, sigo en activo”. Lógicamente, le persuadí para sacar adelante el reportaje al informarle de que ya se lo había hecho a varios pilotos que aún no habían colgado el casco y los guantes, como Luis Climent, por ejemplo.

Cuando comencé mi andadura en AUTOhebdo, Santi disputaba el Campeonato de España de Turismos con un BMW M3 de Teo Martín. Posteriormente le vi corriendo en otras categorías, siendo uno de los abanderados de Porsche en los primeros años del Nacional de GT creado por Jesús Pareja. Así, entre otras, la imagen de SMC que tengo en mi memoria es la de ver la pegatina con estas siglas en el cristal trasero de un 911.

Desde jovencito, Santi fue un apasionado del automovilismo y en los inicios de su afición tuvo en la figura de Jim Clark a su gran ídolo. Como a otras muchas personas de su época, las inmensas posibilidades que abrió la construcción del Circuito del Jarama le permitió ver en competición a su ídolo.

A los 19 años, aprovechando que sus padres le compraron un Seat 600, se decantó por el mundo de la mecánica como actividad profesional. Dada su pasión por las carreras de coches, Santi rápidamente comenzó a preparar aquel 600 para competir, debutando con él en la Subida a Galapagar de 1969.

Prueba de su habilidad innata es que el Circuito de Alcañiz se le dio siempre muy bien, siendo el piloto que más rápido rodó con un turismo

El Circuito del Jarama cambió totalmente las costumbres de los pilotos de entonces, puesto que muchos de ellos se centraron en competir en la pista, donde se daban cita, cada domingo, diversas carreras organizadas por cilindradas, en las que participaban nombres como Antonio Albacete Sr., “Correcaminos”, Carlos Jodar o el mayor de los Villacieros.

Muy querido

Tras varios años con el 600, Santi se inclinó por continuar en las carreras compitiendo con un monoplaza, para lo que convenció a unos amigos (de esos nunca le faltaron) para que le ayudaran a comprar un Fórmula 1430. Con este monoplaza disputó el certamen y unas cuantas subidas, logrando su primer Campeonato de Castilla de Montaña.

En 1975 tuvo que dejar de correr momentáneamente, ocupándose del monoplaza de Miguel Arias, que hasta entonces había tenido muchos problemas de fiabilidad en su coche. Con la incorporación de Santi a su equipo, todo cambió radicalmente. De todos modos, Santi pudo disputar ocho carreras aquel año, todas ellas con diferentes coches, con vehículos prestados o en equipos de carreras de Resistencia. Estaba claro que, dado el prestigio como preparador que Santi comenzaba a tener, y lo buen amigo que era de sus amigos, en qué mejores manos iban a dejar sus coches nombres como Mito Núñez (NSU 1300 ex Jaime Sanz de Madrid), o los F1430 1800 de Guillermo Antoranz o Juan Llagostera.

Semioficial de Talbot y Seat

Su salto a la profesionalización lo dio tras imponerse en la Challenge Simca. | Jorge Brichette y Archivo

En la temporada 1977, su segundo año en la Challenge Simca, creada por Chrysler, Santi lo ganó todo. Entre Circuitos y Montaña, el madrileño disputó 35 carreras, consiguiendo numerosos triunfos, entre los que se encontraba la Challenge, por los cuales fue nombrado Mejor Deportista del Año en Madrid. Como ganador de la Challenge, Talbot le hizo semioficial en el año 1978, época en la que condujo un espectacular Chrysler 180. Con este vehículo corrió durante dos temporadas, compaginándolo con la Montaña con un Simca 1000, con el que fue subcampeón en 1979, por detrás de Andrés Vilariño, perdiendo el título a causa de una avería en la última carrera, y siendo reclutado en 1980 como semioficial de Seat, ya que Talbot abandonó los Circuitos. Primero con un 124 y más tarde, en 1981, con el espectacular 131 Gr.5, Santi se centró en el Campeonato de España de Velocidad, un certamen en el que logró el título en el 81, consiguiendo años más tarde, en 1984, el título en su división con un pequeño Talbot Samba con los colores de Benetton.

Durante los años 80, Santi fue uno de los principales animadores del panorama de los Circuitos en España, compitiendo incluso a nivel internacional, con alguna salida al extranjero, como los 1000 Km de Monza con un VW Golf GTI y con Miguel Arias de compañero.

Los Porsche y los GT

Su especialidad favorita siempre fue la Montaña. “La verdadera esencia de la conducción, donde hay que dar el máximo en cada curva”, nos comentó en aquel “Qué fue de”. Centrado en los Circuitos ya en su madurez, prueba de esa habilidad innata es que el Circuito de Alcañiz se le dio siempre muy bien, siendo el piloto que más rápido rodó con un turismo. Piloto del equipo de Teo Martín, disputó el Campeonato de España de Turismos con esta escuadra, primero con los Ford Sierra Cosworth y más tarde con los BMW M3, un vehículo con el que su compañero de equipo Kuru Villacieros logró el título en 1992.

“Las carreras son un veneno que llevaré en la sangre toda la vida, y a quien no le suceda esto, es que nunca le ha gustado lo suficiente”

A mediados de los 90, Cantero estrechó su relación con Porsche, una época en la que participó en la Copa Porsche 968 que creó Porsche España, un certamen en el que fue uno de los pilotos destacados, siendo uno de sus impulsores cuando el Club Porsche España decidió continuar con él cuando la filial española cerró su ciclo.

Cuando Jesús Pareja puso en marcha el Campeonato de España de GT en 1999, Santi se inscribió en él junto a su amigo Ángel Banús, a quien acompañó varias temporadas a bordo de diversos Porsche 911.

Gonzalo de Andrés ha seguido la estela de su padre, como piloto y como preparador. | Jorge Brichette y Archivo

Cuando visitamos SMC hace ya una década, Santi nos hablaba de sus muchos proyectos para competir en el TRT con un Porsche 911 964 RSR, vehículo con el que quería participar en las 24 Horas de Le Mans Clásicas. Animado por su amigo Isidoro Bajo, seguía haciendo planes para correr pese a que rozaba ya los 60 años.

Compitiera o no, Santi no concebía un fin de semana de carreras en el Jarama sin acudir al circuito que le vio nacer como piloto: “Las carreras son un veneno que llevaré en la sangre toda la vida, y a quien no le suceda esto, es que nunca le ha gustado lo suficiente”.

Fiel lector de AUTOhebdo SPORT desde los inicios de la revista, cada vez que nos veíamos solía hablarme de tal o cual reportaje que le había gustado. Siempre tenía una palabra amable y un comentario que hacerte para que enriquecieras tus artículos. Padre de piloto, nunca trató de vendernos las cualidades de Gonzalo, sabía que los resultados mandan antes que el amor de padre. Así era Santi, un caballero, una persona que a los más jóvenes nos permitió conectar y conocer una época de nuestro automovilismo en la que hombres como él, todo pasión y trabajo, supieron hacerse un hueco y un nombre que perdurará para siempre. ¡Un abrazo, amigo, allá donde estés!