Circuitos

- Redacción

La F1 regresa al Jarama

El Espíritu del Jarama se celebró este fin de semana en el mítico circuito madrileño con gran éxito de público y participación.

Pero no era solo un fin de semana de carreras con coches que han hecho historia en el automovilismo, sino un evento preparado para la familia con multitud de actividades preparadas para todas las edades siempre con cierto aire a historia, siempre rememorando aquellos años en los que el Circuito del Jarama celebró Grandes Premios de Fórmula 1.

Los aficionados a la mayor competición del mundo de monoplazas han tenido que esperar 35 años para poder disfrutar de unos monoplazas enfilando la siempre difícil curva de Le Mans con varias posibles trazadas, o la bajada de Bugatti seguida de una subida en la que se pueden perder varios segundos si no se enfila bien. Los vehículos aquí presentes son de la época en la que el trazado madrileño acogió pruebas de Fórmula Uno, las cuales comenzaron en el año 1966, antes incluso de que fuera inaugurado oficialmente el trazado, aunque aquella no fue puntuable para el mundial, para eso hubo que esperar un año.

Sin embargo, aquellos años son los más añorados por los aficionados a la competición, y no solo por el ruido que hacían los monoplazas, los diseños de los coches o la igualdad que se veía sobre la pista, sino por la cercanía que los seguidores tenían con los equipos y pilotos. Y esa cercanía la han vuelto a tener durante el Espíritu del Jarama. Se ha podido entrar en los boxes donde se preparaban los monoplazas antes y después de la carrera, han podido departir con los mecánicos y pilotos e incluso los niños se han podido montar en el monoplaza y echarse fotos dentro de ellos… toda una utopía en la Formula 1 de hoy en día.

En la carrera de la Historic Formula 1 el triunfo volvió a ser para Gregory Thornton con su Lotus 91/5, seguido de Michael Lyons con su Hesketh 308, un vehículo construido ocho años antes y con menos potencia pero que pudo mantenerse cerca en las primeras vueltas, aunque la diferencias de mecánica y aerodinámica se hicieron patentes a mitad de carrera para que la victoria se decantara para Thornton. Y es que el motor V8 Ford Corsworth de unos 450 CV que incorpora el coche que aún mantiene los colores negro y dorado y la publicidad John Player Special, se terminarían notando.

Espectáculo en el trazado, y en el paddock

Sobre la pista hubo un gran número de carreras organizadas, mezclándose la historia del automovilismo, con el FIA Masters Three Hours y el FIA Masters Historic Sports Car Championship; con aquellos que están llamados a protagonizarla en el futuro pero que ahora están dando sus primeros pasos en monoplazas con la Fórmula F4 en su ascenso hasta llegar a la Fórmula 1.

Pero si decimos que este era un evento familiar y un viaje en la historia es porque todo el paddock estaba pensado para el disfrute de todas las edades con las actividades propias de la época en la que la Formula 1 visitaba de forma asidua el Circuito del Jarama. En una carpa de circo se realizó un homenaje a “Los payasos de la tele” de manera que pudo volver a escuchar aquello de “¡¡¿Cómo están ustedes?!!” para que los más pequeños respondieran “¡¡Bieeen!!”. Ahora era el turno de que los hijos dijeran todo aquello que tantas veces dijeron los padres e incluso los abuelos. También participaron en talleres de magia, marionetas, pintacaras… y conocieron los coches de Tintín, en una exposición que mostraba los coches que acompañaron al joven aventurero belga alrededor del mundo.

Los más mayores pudieron adquirir los libros, maquetas y ropa que aún no tenína en su colección personal, y aprendieron a bailar Lindy-Hop con las clases grupales con música en vivo de estilo swing que tuvieron una gran participación parte de unos improvisados Fred Astaire y Ginger Rogers.

El viaje al pasado se completó con una exposición de Seat con la que celebró el 50 aniversario del Seat 850, un modelo icónico en la historia de la firma española porque estaba llamado a suplir al Seat 600 y convivió con este durante muchos años por el éxito de ambos; y de los 20 años de la denominación Cupra que designa los modelos más radicales de la firma española y que inició su andadura como homenaje al primer triunfo de la marca en el mundial de rallys en categoría de dos litros.

Y no podemos olvidar a todos aquellos orgullosos de vehículos clásicos que no solo convirtieron el parking del circuito en un museo rodante con unidades de todas las épocas, algún coche cercano al siglo llegó hasta aquí, algunos de los cuales se animaron a rodar en la pista una vez terminó la última carrera de F4.