Trackday: 10 consejos para rodar en circuito con tu coche

Los circuitos permanentes son los lugares más seguros para disfrutar al máximo de tu coche: escapatorias, servicios médicos, firme en perfecto estado… todo esta diseñado para la práctica de nuestro deporte favorito. Y no es necesario tener un gran deportivo: a partir de 100-150 CV, es suficiente para sentir sensaciones fuertes al volante. Pero hay que tener en cuenta algunos consejos si no quieres que un día de fiesta se amargue.

1. ¡Hazlo! No te pierdas esta experiencia. Mira en la web de tu circuito favorito, o del más cercano a tu casa, cuándo y por cuánto puede hacerse. En España, ahora mismo, hay un montón de opciones. Los circuitos de Fórmula 1, como Montmeló, son mejores para coches muy potentes, otros como El Jarama, y el general los más antiguos, son más divertidos y aconsejables para coches menos potentes.

2. Antes, haz un curso de conducción. ¿Sabes de trazadas? ¿Sabes que es una frenada regresiva? Si alguna vez has perdido el control del coche, ¿sabes exactamente porqué sucedió? Los cursos de conducción te dan una base teórica y práctica importantísima para mejorar tu conducción, y posteriores trackdays afianzarán esos conocimientos y te harán un gran conductor. Además, muchos de estos cursos se imparten en circuitos. Al menos, léete un libro de conducción, como el de Joan Arnella, “Técnicas automovilísticas de conducción”.

3. Conoce tu coche y cuídalo. Debes saber si es de tracción delantera, total o trasera. Este último caso es el más complicado para la conducción, y el más apasionante. ¿Tiene botón Sport? Examina si los controles de estabilidad son desconectables, y quítalos solo cuando te sientas seguro. Revisa las ruedas, los niveles, todo, como cuando vas a un viaje largo, antes del trackday. En cuanto a los neumáticos, ponles la presión alta, incluso a 3 bares, para evitar desgastarlos en exceso en sus flancos. Si ya lo están, no sirven. Revísalos tras cada parada en boxes.

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4. Apréndete las banderas. Son la manera a través de la cual los comisarios de pista se comunican contigo cuando ruedas: debes saber lo que dicen cuando agitan una amarilla o la catalana, por ejemplo. Debes obedecer ciegamente sus indicaciones, porque saben de seguridad mucho más que tú. Normalmente, antes de salir a pista te darán un briefing. ¡Es muy importante que atiendas! Y si te lees el Código Deportivo Internacional FIA, serás un alumno aventajado.

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5. Apréndete el circuito el YouTube. Si vas bien de pelas y tienes el circuito un día entero para ti, quizá no te haga falta. Pero si vas a rodar media, una hora o poco más, será de mucha utilidad que memorices el circuito viendo videos en YouTube o jugando en las consolas. Los pilotos de verdad lo hacen, y así, cuando llegan a la pista, ya se la conocen. Además, si ves videos de buenos pilotos, conocerás las trazadas correctas y no tendrás que “inventártelas”. Eso lo harás con la práctica… y te apasionará. Ten cuidado el día del trackday con los listillos que lo saben todo y te recomiendan todo tipo de locuras.

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6. No seas nervioso. Un track day no es una carrera. Si estás muy tenso, cometerás errores. Empieza tranquilo y gana ritmo poco a poco, lee la información que te dan tus sentidos, los cambios de una pasada a otra. Conozco instructores que detectan rápido al tipo de conductores peligrosos incluso antes de que se suban al coche: resoplan, dan saltitos, no entienden ni asimilan lo que les dices, sudan antes de empezar. No seas de esos: provocan accidentes.

7. Ojo con la anchura. Los circuitos permanentes parecen autopistas comparados con los tramos de rally. Ahora, imagínate una autopista que se cierra repentinamente en un codo. Pues así te engañará la anchura en la primera o segunda curva cuando te estrenes en un circuito. Si has cumplido bien el paso 5, tendrás menos problemas.

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8. ¡Ojo con los frenos! Muy importante. Si eres un tuercebotas puedes romper cualquier cosa de tu coche, pero lo lógico es que solamente los frenos sufran en un trackday. Ni motor ni suspensiones tendrían que hacerlo aunque les exijas al máximo. Lo ideal es montar, solo para este día, unas pastillas de competición (ojo, que estas solo frenan cuando están calientes) y/o unos discos parejos. Si llevas los de serie, es aconsejable que, cada tres vueltas, hagas una despacio, para refrigerar, y pares diez minutos. De lo contrario se calentarán y se alabearán, o peor, dejarán de frenar en mal momento. Si no se calientan nada de nada… es que estás frenando poco.

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9. No ruedas solo. En un circuito puedes buscar los límites sin miedo. ¡Es el momento de hacerlo! Pero ojo, porque vas a estar rodeado de otros conductores, con diversas habilidades: no arriesgues luchando con ellos. Adelanta limpiamente, y no pelees las posiciones. De lo contrario, puedes sufrir una colisión. De hecho, es lo único de verdad peligroso, pues si te sales tú solo lo harás a la puzolana, y la mayor parte de las veces podrás reintegrarte a la pista sin consecuencias. Los golpes con otros conductores sí pueden darte un disgusto. Ah, y recuerda que el seguro de tu coche no pagará golpes en circuitos. Y no seas de esos que se van del circuito y simulan que el golpe fue fuera de él, si es que la mecánica se lo permite.

10. Repite, hazte de un Club, mejora tu coche. Si te ha gustado la experiencia, puedes seguir dando pasos para mejorar tu conducción y divertirte aun más antes de dar el gran paso a la competición, muy caro y complicado para la mayoría de los mortales. Hacerse de un club te conecta con “enfermos” como nosotros. Montar slicks es una experiencia formidable, pero no para principiantes. Cambiar tu coche “normal” por un deportivo con más caballos, o con elementos como autoblocante, multiplica las sensaciones. Date una vuelta en un Ferrari, y como diría Donald Trump, que te lo regale tu novia por navidad.