Cursos

- Juan Manuel García Rubio

Escuela R de Volkswagen, el curso para aprender a conducir de verdad

Catorce años lleva el Race Tour de Volkswagen por nuestro país. Empezó como una experiencia para dar a conocer determinados aspectos de la marca. Su evolución, desde entonces y más concretamente hace tres años, ha sido una rama que nos interesa mucho: la Escuela R de Conducción.

La Escuela R de conducción de Volkswsagen se divide en tres niveles o cursos: Junior, Intensive y Advance. El primero es muy recomendable para aquellos que acaban de sacarse el carné o que llevan pocos años con él.

En una autoescuela enseñan las normas, cómo conducir, pero nunca qué es un coche de verdad, cómo frena, que sistemas tiene o cómo sacarle partido. En la Escuela R Junior se aprende mucho, y muy bien, sobre todo ello.

En todos los niveles la Escuela R cuenta con monitores de mucho nivel, muchos de ellos pilotos de gran experiencia, además de escenarios tan idóneos para la seguridad como el circuito de Ascari, donde precisamente acabamos de estar, o los del Jarama, Navarra, etc.

Los dos niveles “por arriba", tanto el Intensive como el Advance, buscan mayores dosis de conocimiento de las prestaciones y el control de coche. Desde cómo poner las manos sobre el volante a la hora de conducir y de acometer una curva hasta cómo hacer una frenada regresiva o intensiva “a tope”.

De la misma forma, se exploran y ponen en práctica aspectos tan útiles como saber qué pasa con los pesos, la llamada transferencia de masas, cuando conducimos y giramos o frenamos.

El trazado malagueño es muy técnico, lo cual ayuda a conocer mejor cómo deben ser las trazadas. | Volkswagen

Los puntos que se ven, practican y aprenden a conciencia son diez:

1. Posición al volante.

2. Posición de las manos.

3. Teoría de anticipación.

4. Partes de una curva.

5. Curva lenta, media y rápida.

6. Curvas enlazadas.

7. Frenada regresiva.

8. Diferenciación de trayectorias (en U y en V).

9. Toma de decisiones (visión gran angular).

10. Influencia de masas.

Al final, además, la guinda de pastel está en dar varias vueltas al circuito, siempre con la supervisión y acompañamiento de uno de los monitores, para poner en valor lo aprendido sobre la pista de los diferentes trazados.