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Pautas de conducción Descubre las causas por las que te transformas cuando conduces

Cuando nos subimos al coche, nos volvemos agresivos, violentos e impacientes. ¿Por qué?

Hasta el más cándido de tu grupo de amigos ha perdido alguna vez los nervios mientras conducía. Sí, hablo de tu amigo más tranquilo, ese que va siempre a su rollo, al que no le molesta nada, no se pone nervioso por nada y no se estresaría jamás por ninguno de los motivos habidos y por haber. Sin embargo, un día cualquiera, organizáis una escapada de fin de semana y él decide llevar el coche. Durante el trayecto, un coche se le cruza sin poner previamente el intermitente. Y entonces sucede. Tu dulce amigo suelta un insulto que nunca le habías escuchado pronunciar y que nunca pensaste que escucharías saliendo de su delicada boca. Te sorprende pero, de repente, piensas en cómo se convierten las personas frente al volante y lo muy agresivas que se pueden volver.

Tu amigo no es el único al que le sucede esto. Ni tú tampoco. Un elevado número de conductores reconocen volverse más violentos al subir al coche. De hecho, las encuestas demuestran que uno de cada cuatro conductores es peligroso por impulsivo, estresado, impaciente o por excesiva competitividad, ya sea contra sí mismo o contra los demás conductores de la carretera. Pero, ¿por qué nos transformamos cuando conducimos? Hay distintas teorías...

Competitividad. Una de las principales teorías que explican la agresividad durante la conducción es que se conduce de la misma manera que se vive. Es decir, vivimos en una sociedad en la que ser el primero está muy valorado, quizá más que el mero hecho de hacer algo o de hacerlo bien. La manera en que vivimos marca las situaciones con las que nos encontramos en nuestra vida cotidiana y, por este motivo, conducimos potenciando el aspecto más competitivo de esta actividad.