Internacional

El Rallye Safari ya no es lo que era

El que antaño fuese el ejemplo máximo de dureza de los rallyes, celebró una edición caótica con muchos problemas deportivos y extradeportivos.

Renovarse o morir. El que antaño fuese considerado el rallye más duro del Mundial, el Rallye Safari de Kenia, celebró este fin de semana su 65º edición con un renovado formato mucho más corto y compacto.

Con apenas 200 km cronometrados repartidos en dos etapas y nueve tramos – lejos de aquellos itinerarios de miles de kilómetros que obligan a los equipos mundialistas a preparar coches especiales para esta carrera – el Rallye Safari 2017 estuvo dominado por el finlandés afincado en Kenia, Tapio Laukkanen.

Este veterano ‘finlandés volador’, campeón del Nacional Británico de 1999, se hizo con la victoria en el rallye africano al volante de un Subaru WRX STI. La cita estuvo marcada por el caos organizativo, y es que durante los reconocimientos de los tramos un piloto participante fue atracado a punta de pista.

Tras este lamentable suceso, la confusión fue la tónica habitual de una prueba en la que en muchas de sus especiales los pilotos tuvieron dificultades para seguir el recorrido correcto. Además, el mítico tramo de Suswa – conocido por las grandes nubes de polvo en suspensión que generan sus tierras – tuvo que ser cancelado debido a las extremas condiciones de las pistas.

Laukkanen, que llegó a ceder tres minutos tras perderse en un tramo, se benefició del polvo que levantó y que retrasó a sus principales rivales. Tras el finlandés de Subaru finalizó segundo un clásico del Rallye Safari, el local Ian Duncan, completando el podio Carl Tundo tras sufrir un vuelco.