Nacional de Asfalto

- Laura Martín

Rallye CAM-RACE, todo en juego hasta el final

Como es frecuente en los rallyes, los abandonos por avería o accidentes son frecuentes, pero también son muchos quienes han concluido la temporada de la mejor manera posible.

Este fin de semana se celebraba la décima y última prueba del calendario del Campeonato de España de Rallyes de Asfalto, en la que se decidía el título de 2RM, así como la Copa Suzuki.

Los participantes llegaban a Madrid, eso sí, con el Campeonato de España ya sentenciado, pues Iván Ares se proclamó vencedor hace un par de rallyes. Pero esto no era sinónimo de aburrimiento, pues aún quedaban dos campeonatos por decidir y el recién proclamado campeón quería hacerlo lo mejor posible, pese a tener en su mano el título.

El gallego se equivocó con la elección de la monta de neumáticos, lo que le perjudicó enormemente en la primera sección del rallye. Situación de la que supo aprovecharse Gorka Antxustegui, quien finalizaría la cita madrileña como campeón, estrenando así las victorias en su palmarés. La batalla se libraría en las siguientes posiciones, pues Pedro Burgo, José Luis Peláez, Daniel Marbán, Miguel Fuster y Surhayén Pernía estaban dispuestos a hacerse con un escalón en el podio.

La segunda posición sería para Peláez, tras reclamar una sanción por tocar una chicanne que finalmente le fue retirada tras el visionado de la misma. A causa de esto y, al contrario que lo que aparecía en las clasificaciones, Ares se subía al tercer cajón del podio.

Burgo no logró sus mejores tiempos en los tramos, lo que le hizo caer hasta la cuarta posición de la general. El Top 5 lo completó Dani Marbán, que realizó un rallye muy regular, yendo de menos a más, pese a la reducción de potencia en su Lotus Exige tras el cambio de etanol a gasolina.

Los campeones

Como ya hemos comentado, Iván Ares llegaba como campeón del Nacional de Rallyes de Asfalto, pero aún faltaban títulos por sentenciar, como el de la las 2 Ruedas Motrices o el de la Suzuki Cup. Dentro de 2RM, los aspirantes al título eran Javier Pardo, Adrián Díaz, Álvaro Muñiz y Roberto Blach, entre los que se encontraban coches tan dispares como el Peugeot 208 R2, el Suzuki Swift S1600 o el Abarth 124 Rallye.

Fue Javier Pardo quien se proclamaría campeón de las 2RM tras finalizar la prueba en décima posición de la clasificación general. Pardo también ganó la R2 y la Junior. En cuanto a la Copa Suzuki, fue Alberto Monarri quien logró el título que se jugaba con Alfredo Tamés y David Cortés. Por último y dentro del apartado de GT, la victoria en la última cita del CERA fue para Daniel Marbán, que se quedó a 1:11 minutos de la cabeza. Como es frecuente en los rallyes, los abandonos por avería o accidentes son frecuentes, pero también son muchos quienes han concluido la temporada de la mejor manera posible.

Javier Pardo y Adrián Pérez se hicieron con título de 2RM a bordo de su Peugeot 208 R2.  | Jorge Brichette

Los grandes abandonos

La cita de la capital probablemente no sea la más exigente del campeonato, pero eso no hace que los pilotos deban confiarse, pues las habituales zonas húmedas de Canencia y los rápidos tramos de Ávila hacen de este rallye, una cita en la que lo mejor es no perder coba.

Por eso y por diferentes averías y accidentes, fueron muchos quienes no pudieron completar y despedirse de la mejor forma posible la última carrera de la temporada. Joan Vinyes, sufrió un accidente en el primer tramo de la prueba, tras su paso por Canencia; afortunadamente no les ocurrió nada a piloto y copiloto, pero el coche quedó con el morro destrozado, por lo que no pudieron continuar la prueba.

Los hermanos Vallejo, que volvían al CERA para despedirse del campeonato, de nuevo con un Porsche 911, se vieron obligados a abandonar tras tocar con una piedra y romper el radiador, así como diversos problemas con la caja de cambios.

Álvaro Lobera fue otra de las sorpresas, pues pese a llevar otro Porsche 911, no esperábamos verle liderando los tramos, aunque un trompo en una recta y el consiguiente choque con un talud le hizo perder todas sus opciones, relegándole al abandono. Su compañero de equipo, Fernando Navarrete, sufriría la misma suerte, viéndose obligado a abandonar tras la rotura de una transmisión.