Nacional de Asfalto

Pep Bassas-Josep Autet. 1987. Un accidente, el punto de inflexión

Para septiembre, en el Rally Príncipe de Asturias, Pep vió que se tenía que cambiar de mentalidad, empezar a conducir con soltura y sacarse de encima la sensación de cierto agarrotamiento que le producía aquella máquina poderosa cuando la pilotaba al límite... luchando no lo olvidemos con un Sainz con planes mundialistas y en pleno crecimiento como figura internacional.

En Asturias rivalizamos claramente con Carlos. Fruto de un pilotaje de gran nivel ganamos el primer tramo (San Tirso) y no dejamos nunca la estela de Sainz, marcando bastantes scratch a pesar de que el madrileño lideró casi siempre la carrera. Pero enfrentarse de tú a tú con “Carlitos” no era cosa sencilla, exigía un ataque constante, asumir riesgos... y llegó el error. En un tramo que creo que se llamaba Carrandi nos salimos de la carretera, y caímos barranco abajo dando varias vueltas de campana. El coche se destrozó y Pep quedó aturdido puesto que se le rompió un anclaje del asiento. Afortunadamente quedamos sobre las ruedas, le ayudé a salir, poco a poco se fue recuperando y afortunadamente no pasó nada.

El mano a mano que protagonizábamos con Sainz fue realmente antológico, de mucho mérito, pero con la retirada se produjo lo que yo creo fue el punto de inflexión de la temporada. No estábamos preparados todavía para luchar contra aquella figura mundial en ciernes y lo pagamos caro, rompiendo el coche y perdiendo definitivamente el liderato del campeonato a favor de un Sainz que volvió a vencer. Analizando lo qué pasó en aquel accidente, fue lo que a lo largo de los meses anteriores no me había cansado de repetirle a Pep. La falta de una seguridad absoluta cuando se atacaba (a ese nivel no puede haber ninguna duda), lo que ahora se le llama feeling, le hacía entrar demasiado pronto en las curvas, hacer un “tarde” o un “muy tarde” al inscribir el coche en cada viraje medio o que se cerraba le costaba mucho cumplirlo cuando realmente atacaba.

Muchos de los numerosos pinchazos que sufrimos aquel año se debieron al hecho de meterse demasiado pronto o por dentro. Tener que rectificar a media curva por haber entrado pronto era algo contraproducente y en aquella derecha estrecha y en ligera bajada es lo que hicimos: Pep corrigió ligeramente la trazada en plena curva y el coche se salió contra la pared de la montaña izquierda, rebotando hacia el barranco del otro lado. Aquel accidente nos hizo ver la realidad y realmente se empezó a notar que lo mejor era intentar aprender de aquella situación y prepararse para una mejor ocasión con la que optar con garantías al título.

Aprender y evolucionar, única solución de futuro

Son cosas que puede parecer fácil decirlas cuando el volante lo maneja otro, pero la conducción que empleó el Pep Bassas de 1988 y sobre todo el del 1989 y el 1990 no tenía nada que ver con el pilotaje del M3 en 1987. Evidentemente de este modo es como se forman los campeones: aprendiendo y evolucionando. ¿Qué se puede decir ahora, 30 años después? Lo que es bueno –creo– es dejar constancia de lo mucho que le costó y lo mucho que trabajó Pep para conseguir aquella maestría de la que hizo gala al volante del M3 años después, un pilotaje que lo hizo famoso y apreciado por sus derrapadas generosas y controladas, sus dominios de inercia fuera cual fuera el nivel de adherencia del suelo. No se nace enseñado y Pep tuvo que trabajar mucho para pulir su conducción al volante de un grupo A de tracción trasera de última generación. Su éxito posterior es merecidísimo y fruto de un trabajo a prueba de desaliento, que se empezó a fraguar en aquel indispensable 1987.

Aymamí Foto Racing

Al Rally San Froilán lucense volvimos a retirarnos, esta vez al romperse el alternador. En Lugo estrenamos una nueva carrocería y empezamos fuertes, ganamos en Galegos, primera especial, pero a partir de ese tramo Sainz no nos dejó más florituras hasta que en la segunda pasada por el tramo del debut se rompió el alternador y aunque logramos concluirlo, no pudimos continuar. Y de Lugo a Barcelona. En el Rally Catalunya hicimos segundos por detrás del Lancia Delta de Dario Cerrato. Nada pudimos hacer ni contra el Lancia ni contra Sainz pero a fe de ser sinceros diré que hicimos un buen rally, atacando claramente y logrando un scratch en La Trona, con todos aún en carrera ya que Sainz se retiró después. Pep iba evolucionando en su pilotaje y en estas carreras de final de temporada atacaba ya con mucha más seguridad y convicción.

En aquel rally los dos teníamos claro que el futuro pasaba por tener proyectos separados, la temporada había sido dura y Pep y su grupo íntimo ya estaban buscando soluciones para encontrar un nuevo copiloto de cara a 1988. Yo cerré aquella misma semana un acuerdo con TV3, a través de Francesc Roses, para entrar a formar parte del equipo fundador de Motor a Fons, programa en el que estuve un año entero, a reportaje por semana, además de seguir con Antonio Zanini en el nacional de tierra de 1988, año en el que, por cierto, logré mi segundo título.

*Fotografías cortesía Aymamí Foto Racing