Comparativas

Subaru WRX STi - Alfa Romeo Giulia Veloce El soldado y el caballero

El Alfa Romeo Giulia reta a todo un Subaru WRX STi gracias a su tracción total, tacto deportivo y potencia pareja. ¿Puede con él?

El Subaru WRX STi, cuya actual generación data de 2014, sigue siendo lo más parecido a un coche de rallyes que puede adquirirse en un concesionario. Le conocemos muy bien, y sus 300 CV son todo pasión: lejos de moderarse, en sus últimas versiones ha mantenido, e incluso incrementado, su apasionamiento en la conducción.

Así que el recién llegado es el Giulia, la berlina que supone el relanzamiento de Alfa Romeo, cuyo tope de gama, el Quadrifoglio Verde de 510 caballos y motor Ferrari, logró imponerse recientemente en una comparativa en esta casa al mismísimo BMW M3. Para enfrentarse al STi, Alfa Romeo propone el Veloce, una denominación que históricamente se ha asociado a versiones deportivas y que ahora se traduce en tracción total, motor gasolina de 280 CV y un tacto sin duda jugoso. ¿Lo suficiente para desbancar al Subaru? Vayamos por partes.

kike salgueiro

Estética

Sobre el papel, ambos son berlinas tricuerpo de 4 puertas, y de tamaño semejante, unos 4,6 metros. Pero en cuanto los vemos comprobamos que visten trajes diferentes. El Giulia apuesta por un diseño clásico, intemporal, de líneas elegantes y suaves. Encaja delante de la ópera. Mientras, el Subaru marca su contorno a las bravas con prominentes pasos de rueda, faldones laterales, amplia toma de aire en el capó y un generoso y ya mítico alerón trasero. Encaja en los tramos de un rallye. 

Al entrar en la cabina, la elegancia del Giulia tiene su continuidad y encontramos acabados que rozan la calidad de las creaciones Premium como BMW o Audi, muy superiores a cualquier generalista y, de nuevo, con un diseño al que podemos aplicar los mismos grandilocuentes adjetivos que en el exterior. Hay detalles menos trabajados que en los citados competidores, pero están en lugares remotos o poco visibles. La posición de conducción es particularmente baja, y el volante está muy paralelo al conductor. 

El Giulia apuesta en mayor medida por la calidad y el diseño.

Como todo en general, los asientos del Giulia cumplen su función sin exageraciones.

Caja de cambios Alfa Romeo Giulia Veloce

Dentro del Subaru, los detalles en color cereza –como las costuras, los logos o los relojes– nos recuerdan que este es el color STi “desde siempre” y, junto con detalles como el botón de control del diferencial, los recubrimientos en símil fibra de carbono o los asientos (más cercanos a bacquets), ponen una nota racing casi ausente en su rival. A cambio, las calidades bajan en picado, y el diseño parece algo vetusto. Ambos comparten las posibilidades prácticas de las berlinas medias, con buenos maleteros. El Giulia se muestra particularmente ancho de vías y largo de batalla. 

El ambiente, mucho más racing en el Subaru.

Los asientos del japonés recogen bastante bien el cuerpo.

Caja manual, precisa y dura, para el STi. Arriba, el botón Sport y el de los diferenciales.

Motores

El 2.5 bóxer del japonés entrega 300 CV y prefiere girar a regímenes medios-altos. |

Tras montar “toda la vida” el bloque 2.0 turbo, el actual STi cubica 2,5 litros, manteniendo su configuración bóxer de cilindros opuestos y su potencia “clásica” intacta: 300 CV a 6.000 rpm, con 407 Nm de par a 4.000 vueltas. De inyección indirecta, sus prestaciones son excepcionales, pero brillan un poco menos cuando lo comparamos con versiones parejas, al igual que el consumo, que se dispara. 

El 2.0 MultiAir eroga 280 caballos y es mejor en regímenes bajos-medios. | Jorge Brichette

Por eso, el 2.0 de 4 cilindros en línea del Veloce, con 280 caballos, se le acerca más de lo esperado en rendimiento y le golea en consumos. Es un bloque más moderno, con inyección directa y sistema MultiAir. 

A la hora de entregar la potencia al suelo, el modelo japonés opta por una caja de cambios manual de 6 velocidades, mientras que el italiano prefiere la ampliamente utilizada
ZF de 8 relaciones y convertidor de par. 

El Giulia tiene un tacto deportivo brillante, pero el Subaru se atreve a ser mucho más agresivo

Y en lo que el Subaru no tiene rival es en el sistema de tracción total: posee hasta tres diferenciales, delantero, central y trasero, a cual más agresivo y vanguardista, y regulables por el conductor. Mientras, el Giulia, que normalmente es de propulsión, cuenta en esta versión 4x4 con diferencial central, y el trasero hay que pagarlo aparte. Viene con la amortiguación variable y las levas de aluminio en la dirección. 

En marcha

La palanca de cambios engrana la primera marcha con un “clac” en el STi, y el turbo suelta una coz de escándalo al acelerar a fondo cuando has llegado a los regímenes medios, mientras el sistema de tracción total suena más que las ruedas sobre el asfalto. Con solo esta arrancada ya te sientes en un tramo de rallyes, ya tienes la sonrisa tonta en la cara y aún no hemos tocado el volante. El tacto del freno también es muy firme. Hora de girar.

En el Giulia, las cosas son diferentes: mejor insonorización, más suavidad en la entrega de la potencia, que incluso llega antes (y también se acaba antes), caja automática… y el caso es que, aunque parece que avanzamos más despacio, en aceleración las cosas están igualadas. Así que, como comenzamos a apreciar en casi todo, el Subaru y el Giulia tienen fuerzas parecidas, pero uno las emplea con la contundencia de un soldado, y el otro, con la gallardía de un caballero. Salvo en el tacto del freno del italiano, que parece de señorita: demasiado esponjoso.

A la hora de iniciar los giros, el Giulia nos da una sobresaliente sorpresa: el STi acortó la desmultiplicación de la dirección en esta generación a solo 2,5 vueltas de volante… pero es que el Veloce aún es más directo con tan solo 2,3. Es realmente rápida y comunicativa, hasta parece que hace cumplir su misión al eje delantero con menos subviraje, todo un piropo para los ingenieros italianos, que se están peleando ahora mismo con uno de los referentes en dinamismo de la categoría.

Una vez dentro de las curvas, el Giulia posee un tacto deportivo realmente interesante, muy cercano al de un Serie 3 de BMW con todos los extras deportivos puestos (salvo el M3), toda una promesa cumplida: genuino cuore sportivo. Enamora, es tremendamente directo, como falto de filtros, y sin embargo no pierde refinamiento y logra un generoso confort de marcha sin balanceos de la carrocería. Brillante. Al límite, la trasera del Veloce se insinúa solo un poco en aceleración, como los tradicionales 4x4, incluso con el autoblocante trasero, y es bastante juguetona en deceleración, podemos moverla a base de soltar gas para redondear la trazada, y no nos va a dar sustos, no es nerviosa. Desafortunadamente, en Alfa Romeo no creen así de capaces a sus clientes, y el coche no permite desconectar el ESP. 

Si la apreciación del comportamiento del Giulia Veloce es que estás sobre una de las berlinas más deportivas del momento, cuando cabalgas con el Subaru la percepción es que estás en un coche de carreras limado para poder rodar por las calles. Si en el primer volantazo adentro el Giulia parece incluso superior, a partir de ese momento el japonés saca su catana y no deja títere con cabeza: el paso por curva es brutal, sus reglajes son mucho más agresivos en todos los aspectos y el sistema de tracción total está totalmente coordinado contigo para soltar potencia a todas las ruedas en todo momento; no parece que haya que esperar a pérdida de tracción alguna. Las sensaciones, y la agilidad, son máximas. La trasera se insinúa un poco más que la de su rival al acelerar a fondo, y en deceleración es todavía más bailarina. La suavidad de coche burgués de su rival baja aquí al mínimo imprescindible, y con ello el conductor disfruta de tirones y brusquedades que, lejos de disgustar, anuncian perfección dinámica: palanca, diferenciales, freno… todo es directo, preciso, hasta algo rudo, como las órdenes en el campo de batalla. 

El único compromiso del Subaru es divertir. El Alfa, además, desea cuidar a sus pasajeros

Y si la potencia del motor llegaba más tarde y con más contundencia en el Subaru que en el Giulia, lo que no es bueno en el día a día, cuando pilotas sientes una y otra vez al potro coceando en forma de empujón del turbo y no puedes sentirte más satisfecho. Y para que cocee justo en su momento, nada mejor que la caja manual del Subaru, por delante del convertidor de la ZF. Eso sí, esta me ha sorprendido favorablemente por su rapidez, y hasta da tironcitos prefabricados al acelerar a fondo en el modo deportivo; resulta jugosa. 

En todo caso, y a pesar de que el Giulia posee amortiguación de dureza variable opcional, ninguno de los dos marca con demasiada claridad la puesta en marcha de los modos Sport. En esto todavía deben aprender de Porsche.

Conclusiones

En definitiva, el Subaru WRX STi sigue siendo un referente en dinamismo ya no solo en su categoría, sino en todo el mercado, y si a ello sumamos su precio contenido, el resultado es una fábrica de diversión. Su comportamiento en curva es el de un coche de carreras, con la suficiente nobleza para no dar miedo, y una agresividad máxima solo limitada por un confort mínimo para que unos “tuercas” como nosotros lo lleven al trabajo a diario. La suegra pondría el grito en el cielo en cada bache. Por tanto, uno de los modelos más recomendables para los que busquen emoción al volante.

El Giulia no alcanza ese nivel de deportividad. A sus mandos disfrutas enormemente la conducción deportiva, pero no te crees en un coche de carreras. Él es deportivo frente a los coches mortales, y a cambio de no llegar a la radicalidad gana un mundo en confort, glamour y distinción, por su suavidad, diseño y calidad de interiores. Consume mucho menos y, dado que el Subaru parece detenido en el tiempo, el Giulia se aprecia como un modelo más redondo.

Fichas comparativas entre: Subaru WRX STI 2.5 WRX STI 300CV Rally Edition - Alfa Romeo Giulia 2.0 multiAir 280 cv