Comparativas

Seat León Cupra vs Peugeot 308 GTi 270 Zarpazos en el asfalto

Hoy enfrentamos al León más fiero de Seat, el Cupra, contra uno de los cachorros de la casa simbolizada por otro león, el Peugeot 308 GTi. ¿Cuál es más apasionante?

 

 

La categoría de los compactos deportivos está en plena forma, y son muchos los fabricantes que se esmeran en lanzar el más divertido. El Seat León Cupra llega con el valioso título de haber sido el coche de tracción delantera más rápido en el Circuito de Nürburgring. Mientras, el 308 GTi es como un Ave Fénix que hace resucitar el mito de los 205 GTi o 306 GTi, que la firma olvidó durante mucho tiempo, y que otorgó a un coche que no lo merecía, el anterior 308 GTi.

 

 

 

 

 

 

Antes de nada, veámoslos. Los dos poseen una estética personalizada, diferente a la del resto de sus hermanos de gama, pero en global intentan no llamar demasiado la atención. Así, ambos cuentan con defensas y parrilla específicas, salidas de escape o llantas, y el Peugeot añade faldones laterales. Como se suele decir, lobos con piel de cordero.

 

 

Por dentro, de nuevo los dos apuestan por moderados detalles racing que les diferencien de los León o 308 diésel sin perder la elegancia, y así incluyen asientos o volante deportivos, entre otros detalles, y olvidan la fibra de carbono de creaciones más caras. Ambos han suprimido muchos botones del salpicadero gracias a las amplias pantallas multifunción, y llegados a este punto hemos de comentar su mayor diferencia: el puesto de conducción.

 

 

Tradicional y bien logrado en el modelo de Martorell, el de Peugeot en cambio es diferente a todo: apuesta por un volante muy, muy pequeño y que puede situarse perfectamente paralelo al conductor. Muchos de ellos, sobre todo los más altos, dicen que les tapa los relojes. Pero para pilotar es una maravilla, pues garantiza reacciones más rápidas y parece que lleva incluida la “piña” de los coches de carreras, que sirve para acercar el aro al cuerpo del piloto. En definitiva, debes probarlo, pues no te dejará indiferente, lo amarás o lo odiarás, pero lo cierto es que resulta tremendamente racing.

 

 

Seat tampoco olvida unos asientos de buena sujeción para su bólido.

Los asientos marcan la diferencia frente a los 308 convencionales.

El Seat no se atreve con demasiados añadidos racing. Es bastante sobrio.

 

 

Chasis y motores

 

 

No nos cansamos de decir que, en general, la actual generación de coches es la primera en la historia del automóvil reciente que pesa menos que sus predecesores, una gran noticia. En el caso del Cupra hablamos de unos 30-50 kilos menos, hasta los 1.420, pero es que en el caso del modelo francés su adelgazamiento es de ¡más de 200 kg! Así, su cifra en la báscula es de 1.280 kilos, muy por debajo de los de su rival. Es su gran punto fuerte y explica en parte por qué, como decíamos, su predecesor, el anterior 308 GTi, no estaba a la altura de sus “abuelos” GTi, como sí lo está el actual.

 

 

El 2.0 TSI turbo entrega 300 CV y sus bajos son impresionantes.

Este 1.6 THP de 270 caballos empuja de lo lindo, y gracias a la ligereza del GTi casi roza las prestaciones del Cupra.

 

 

En cuanto a motores, Seat recurre al archiprobado y poderoso 2.0 TSI 4 cilindros turbo, que ha incrementado su potencia hasta los 300 caballos (+10) a 1.800 rpm y que es básicamente el mismo del Golf GTI o el Audi S3. Mientras, Peugeot Sport ha realizado un gran trabajo con el pequeño bloque 1.6 THP, también tetracilíndrico, que estrenó el RCZ y que genera 270 CV. Para llegar a rendir esa cifra ha necesitado pistones Mahle, bielas específicas, revestimiento de polímero y algunas otras evoluciones como el turbo BorgWarner a unos elevados 2,5 bares.

 

 

En cuanto a la amortiguación, ambos cuentan con ejes delanteros McPherson, pero Seat ha preferido un eje trasero totalmente independiente –del que carecen los León básicos–, frente al semiindependiente del 308.

 

 

En marcha

 

 

La tracción en seco de nuestros púgiles es un espectáculo, pero están al límite de lo que es capaz de transmitir al suelo un modelo movido solo por el eje delantero. Así que, en mojado, el testigo del control de tracción es un árbol de Navidad.

 

 

Los motores acompañan con excelentes bajos, y es el León el que entrega antes su potencia, pues al Peugeot hay que subirlo como unas 1.000 vueltas más para notar un empuje parejo. Menos grave de lo que anuncia la diferencia en cilindrada a favor del Léon, 1,6 litros frente a 2, en parte porque el Peugeot posee relaciones de cambio más cortas. En todo caso, sus prestaciones son un puro espectáculo y dejan al conductor enamorado. Además, funcionan con un rugido bastante notable, que se agudiza al pulsar el botón Sport, que ambos poseen. En cuanto a consumos, es claramente el Peugeot el menos gastón.

 

 

 

 

El chasis y el motor del Cupra logran anular la ventaja en peso del 308

 

 

 

 

Al girar, los dos obedecen tus órdenes a la perfección, y la firmeza de su amortiguación es muy pareja, notable sin ser radical, quizá resulta ligerísimamente superior en dureza la del Cupra. Tampoco la agresividad de sus reglajes es muy distinta.

 

 

Y en este momento entra en acción la ligereza del Peugeot, que prácticamente anula la ventaja en potencia de su rival, con un paso por curva excepcional. Pero te confieso que esperaba más diferencia, mayor ventaja para el francés.

 

 

Los frenos del Cupra son Brembo con el Performance Pack, además con semi slicks Michelin.

 

 

Llantas de 19”, la misma medida que su rival, que dejan ver los frenos Peugeot Sport.

 

 

Al pasar el vértice, llega un momento espectacular: los dos cuentan con autoblocantes mecánicos, que logran mejorar el paso por curva notablemente, ya que hacen que puedas acelerar mucho antes. Además, notas su acción en el volante, pero suavemente, sin que te cambien la trayectoria sin tu consentimiento. Ponen la guinda a la alta eficacia con más agarre y pasión. Y en cuanto a sus traseras, ambas se aferran al asfalto y solamente se van cuando las provocamos.

 

 

En definitiva, Seat León Cupra y Peugeot 308 GTi poseen un planteamiento muy parejo, de deportividad y agilidad notables, pero sin llegar al exceso, un punto por debajo de los Honda Civic Type R o Renault Mégane Trophy. El autoblocante marca sus personalidades, y sus traseras no son nerviosas, aunque tampoco resultan inmóviles.

 

 

En lo que se refiere a sus diferencias, el León es más potente, y el Peugeot, más ligero, y de forma tan pareja que la relación peso/potencia es la misma en ambos: cada caballo debe mover 4,7 kilos. Pero lo cierto es que, cronómetro en mano, es el Cupra el que logra siempre los mejores cronos y prestaciones: debe ser la mano de Jordi Gené, que ha realizado un grandioso ajuste de la amortiguación, lo que sumado a su mayor potencia y par logra mejores resultados que el chasis peso pluma francés.

 

 

Al volver a casa

 

 

 

 

Si en los tramos la igualdad es patente, aunque el Cupra vence por la mínima, al apagar el botón Sport la suavidad y el confort están de su parte en mayor proporción. Si la amortiguación era ligeramente más dura que la de su rival, ahora, al desconectar los modos deportivos, se hace un poco más suave; el 308 no puede variar su firmeza, como sí hace el español. Y, en general, este goza de mejor insonorización y calidad de marcha.

 

 

Por último, falta el ajuste del precio: el León cuesta 36.130 euros, unos 4.000 más que los 32.250 que pide Peugeot por su GTi. Esta cifra se reduce a 2.000 euros de diferencia si pedimos el Seat sin el cambio DSG.

 

 

Veredicto

 

 

La paridad ha sido una constante en esta comparativa, pero el Cupra sabe ser superior en las curvas y también en el confort del día a día, con lo que se impone. Esa es su gran aportación: resulta tremendamente ágil y divertido para lo burgués que es cuando no queremos marcha. Es tan equilibrado como el Golf GTI, pero con más potencia, y si está un paso por detrás en sensaciones con respecto a los citados Honda Civic Type R o Renault Mégane Trophy, en calidad de marcha está dos o tres por delante.

 

 

 

 

 

 

Mientras, el Peugeot no es más ágil en los tramos más revirados, pero sigue siendo un cochazo. Te ahorras aquellos 2.000 euros, consume menos combustible, tiene relaciones de cambio más cortas y su peso puede ser una ventaja más importante de lo que lo ha sido en nuestras pruebas en terrenos más complicados o deslizantes.

Fichas comparativas entre: Seat Leon Seat Leon Cupra 2.0 TSI 300CV DSG - Peugeot 308 Peugeot 308 GTI 1.6 THP 270CV