Comparativas

Renault Clio RS Trophy Energy 220 EDC y Renault Mégane GT 205 4Control Adaptados al medio

La misma madre y el mismo padre. Y el mismo motor de 4 cilindros y 1,6 litros sobrealimentado por turbo, aunque con diferente potencia. Así son de iguales, y de diferentes, el Clio RS Trophy con 220 caballos y el Mégane GT con 205.

 

 

Por precio y motor, en Renault existen dos claras opciones por las que decantarse si lo que se busca es un coche deportivo o con las máximas aspiraciones posibles. En este caso, el Clio RS Trophy con 220 caballos es la máxima aspiración posible en la gama del compacto. Es el más deportivo en todo: suspensiones, motor, cambio, chasis…

 

 

 

 

No es mejor uno que otro. Los dos tienen aspectos comunes, como el Launch Control, pero cada uno tiene un enfoque distinto

 

 

 

 

Por su parte, es lo mismo que sucede con el Mégane GT de 205 CV, o casi. Comparte el motor, pero con menos potencia, y no es el más caro de su modelo –para eso está el diésel–, siendo de excelentes prestaciones. Comparado con el Clio Trophy, supone la posibilidad de llevar prácticamente el mismo motor, con un toque deportivo, pero en un coche del segmento superior y de la misma marca.

 

 

Escalones a cual mejor

 

 

 

 

Es verdad que en cuestión de elegir el coche más deportivo, este Clio Trophy es el mejor. Por ser él quien es, me refiero a que se trata de la versión Trophy, ya sabéis, se lleva de calle el motor de 1,6 litros para el Clio más potente, potenciado de los 200 CV del Clio RS normal a los 220 para este. Si en el RS es todo un acierto, los 20 caballos de más le hacen ser un avión.

 

 

 

 

 

 

El Mégane lleva uno igual, pero Renault le ha dejado la potencia en 205 –no recuerdo ahora, y da igual, quién fue antes, el huevo o la gallina–. Menos potencia y el mismo par, lo que hace de este Mégane GT una excelente alternativa si lo que se busca es un propulsor que va de cine en una carrocería más funcional, que no menos efectiva o exenta de deportividad, y con una pisada francamente buena.

 

 

Con turbocompresor, inyección directa y, cómo no, con el consabido intercooler de turno, es uno de los mejores motores que tiene Renault en cuanto a gasolina se refiere. Que tiene Renault, que tiene en Clio y Mégane y con respecto a la competencia. A mí me da la impresión incluso de que podría dar algún caballo más sin problemas, aunque sea solo una percepción.

 

 

 

 

El sistema de cuatro ruedas directrices 4Control del Mégane le hace tener menos vueltas de volante y girar muy bien en todo tipo de curvas, con un eje trasero muy activo

 

 

 

 

Es capaz de hacer casi volar a este Clio. Unido a él sí o sí va el cambio de doble embrague, el EDC de Renault. De 6 relaciones, en vez de las 7 del Mégane de estas páginas y que también es un EDC con levas y de rapidísimo funcionamiento en “quitar”o “meter” hierros. Es muy divertido actuar con el cambio tras el volante, no te cansas. Además de que va muy rápido. Por eso es efectivo, muy efectivo, en conducción deportiva.

 

 

El Clio sobresale por una pisada excelente. Va especialmente bien plantado. La estabilidad es de sobresaliente. Tiene algo más de vueltas de volante que el Mégane, pero entre que va más duro de suspensión, que es más corto y que la altura libre al suelo es menor, la sensación de ir pegado al asfalto es asombrosa...

 

 

 

 

En curvas es un prodigio. En curvas cortas, más. Lo puedes ver en las imágenes. Un recorrido corto de suspensión hace que “levantas pata”, pero el chasis y el excelente guiado del tren delantero, mejor plantado que una secuoya americana, permiten mantener la direccionalidad sin sobrevirar en un alto nivel. De atrás, si se desliza, es progresivo, casi de escuela.

 

 

Ser o no ser

 

 

En la misma situación, como verás, el Mégane demuestra que ser más grande que el Clio no le resta aptitudes. Es otra cosa, pero la verdad es que entre lo bien que se comporta y la comodidad que ofrece, es una alternativa perfecta al Clio. Encima, la diferencia de precio no es exagerada, todo lo contrario, es casi exagerado lo similares que son las cifras entre ambos.

 

 

Como es más grande, es más versátil. En cuestión de puertas, los dos se sirven con 5, porque no hay otra cosa y ninguno de los dos se vende con carrocería de 3. Es el mercado el que marca estas leyes y las marcas deciden sí o no trasgredirlas. El motor, como decía antes, al ser el mismo 1,6 litros pero con 205 caballos, también va muy bien. Es rápido en la respuesta al acelerador y también es muy ágil. Esta es una circunstancia que valoro mucho, y que muchos coches del mercado tienen, no todos, pero deriva en que tras girar el volante y pisar el acelerador todo suceda de forma rápida y asentada.

 

 

También EDC en el Mégane, pero con 7 relaciones. Seleccionando el modo Sport Activo nunca se llega a insertar la séptima.

En el caso del más pequeño, el EDC es de 6 marchas. Muy rápido y efectivo.

Más discretos, que no menos deportivos, los escapes del Mégane.

 

 

Este Mégane GT cuenta con el sistema 4Control de dirección a las cuatro ruedas. La verdad es que ayuda mucho en el giro de las curvas. El eje trasero redondea mucho mejor los virajes. El giro es mínimo en grados, pero suficiente para notar cómo has hecho la curva con una facilidad inusitada. Pero, claro, nada de eso, es el sistema. Es cierto que la inmensa mayoría de los coches del mercado no lo llevan, que no es imprescindible, pero puede ser por esto mismo o por cuestión de costes. La verdad es que en un Mégane como este, que corre, que se tiene en curva a las mil maravillas, creo que merece la pena. Te hace olvidar por completo que detrás el esquema de suspensión no es como el de un Golf.

 

 

 

 

El Clio Trophy está claro que es el de mayor potencia en su segmento. Es muy rápido y deportivo. Prima la deportividad por encima de otros valores, aunque tenga 5 plazas

 

 

 

 

Luego, la suspensión es más blanda, pero no por ello menos deportiva que la del Clio y resuelve las situaciones de manera ejemplar también en el Mégane. Hay más recorrido de suspensión que en el hermano menor, pero de forma controlada. En las transferencias de masas típicas de curvas entrelazadas, cuando vas a fuertes ritmos, el control en el eje trasero se ve favorecido tanto por el sistema de dirección antes mencionado como por ese recorrido de suspensión controlado. El efecto no son cambios bruscos de suspensión traducidos en balanceos, sino una estabilidad envidiable. Está claro que si el Clio es más racing en todo, porque esta versión además está claramente enfocada a eso, casi sin concesiones a otras cosas (digo casi porque tiene 4 puertas y 4 asientos perfectamente aprovechables), el Mégane es menos radical, más útil para un montón de cosas. Permite disfrutar de buenas prestaciones y de un comportamiento muy sano deportivamente hablando.

 

 

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Si el Clio tiene la activación del modo RS Drive, con más respuesta del motor y todo eso, el Mégane tiene varios modos de actuar también sobre varios parámetros. Por ejemplo, permite ponerlo en modo Sport Activo. Aquí, el Mégane se queda solo en

6 marchas –nunca llega a meter la séptima– y es más rápido porque suele ir a más revoluciones que en los modos inferiores, normalmente también con una marcha más corta para obtener mejor respuesta al acelerador. Más rápido igual a más brusco. O mejor dicho, más rápido igual a más racing. Eso aumenta la capacidad de repuesta en los cambios, y también aumenta el sonido del motor en el habitáculo para conseguir una atmósfera más racing. En los de doble embrague, la velocidad puede ser mayor solo con la electrónica, aunque esa mayor rapidez suele ir unida a mayor brusquedad en los cambios. Vamos, que se sienten y oyen más.

 

 

Como en el Clio, el Mégane cuenta con la función de Launch Control para una mejor aceleración desde parado.

 

 

 

 

 

 

Lo dicho, no sé qué fue antes, y no importa, si el huevo o la gallina. Si el Clio RS Trophy o el Mégane GT. Lo cierto es que los dos comparten todo ese saber de Renault en coches de competición, cada uno a su manera.

 

 

El Clio Trophy está hecho para los que buscan en él lo que buscan, prestaciones, agilidad, aspecto racing y diversión en carretera por encima de todo. En el Mégane, y hasta que llegue o no el RS, hay cordura, mesura, pero sin sacrificar aspectos deportivos como un chasis o un motor a la altura. Los dos cuentan con muy buen equipamiento de serie y, sobre todo, en conducción deportiva se sienten muy capaces.

 

 

 

Fichas comparativas entre: Renault Clio Renault Clio RS 1.6 Turbo 220CV EDC Renault Sport Trophy Energy - Renault Mégane Renault Mégane 5P Energy TCe 205 EDC GT