Zona retro

Los pilotos españoles de F1 y sus coches (2001) Los tres tenores

Ahora que estamos en pleno verano, aprovechamos para mostraros vía web uno de los hechos históricos vividos en AUTOhebdo SPORT. Fue en 2001, y lo que hicimos fue reunir en el trazado de Montmeló a los tres pilotos españoles de F1 de la época, Pedro de la Rosa, Fernando Alonso y Marc Gené, en una jornada distendida y repleta de anécdotas. Los tres, además, probaron sus coches de calle en esos momentos: Jaguar XKR, Renault Clio V6 y BMW M3. Así fue... y así lo contamos.

Alonso en Minardi en el año 2001.

Marc Gené en Williams-BMW en 2001.

De la Rosa en Jaguar en 2001.

Finales del siglo pasado. España está viviendo una auténtica luna de miel con la F1. Tras una década sin representantes en la máxima categoría del automovilismo mundial, en 1998 Pedro de la Rosa logró abrir la puerta del "Gran Circo" y entró como probador del equipo Jordan. Al año siguiente, Marc Gené se subió al carro y entró en Minardi, mientras que Pedro pasaba a Arrows. Por fin, en el Gran Premio de Australia de 1999, había dos pilotos españoles, y uno de ellos, De la Rosa, lograba entrar en los puntos el día de su debut.

Afortunadamente, esta historia no fue el sueño de una noche de verano y, poco a poco, Marc y Pedro se han ido consolidando en la categoría, mejorando incluso su caché y entrando, uno en Jaguar, primero como probador y ahora como piloto oficial, y el otro en Williams, como probador. Para colmo, Fernando Alonso ha llegado este año (2001) a Minardi con tan sólo 19 años, convirtiéndose en el tercer piloto más joven de la historia de esta categoría. Si todo va bien, le espera un gran futuro. De momento, Renault le tiene contratado durante cinco años.

Poder charlar con estos tres hombres es todo un lujo, y no hablo solamente desde el punto de vista profesional. | Jorge Brichette

Es la primera vez que estamos los tres juntos”. Hemos podido reunirlos, cosa que hasta ahora no había hecho ningún otro medio de comunicación, charlar con ellos y ver sus coches de calle. Este reportaje es el resultado de una jornada inolvidable. En nuestro deseo está poder repetirlo la próxima temporada y muchas más, e incluso ver cómo el automovilismo español se va consolidando en un mundo que tradicionalmente nos ha sido cerrado, la F1, y nuevos pilotos logran entrar en el selecto club de los 22 mejores pilotos del mundo. 

Tres pilotos, tres estilos

Los coches son siempre algo muy especial y que suelen encajar mejor o peor con la personalidad de sus conductores. Cuando un piloto entra a trabajar en una marca, en su contrato incluye el uso y disfrute de uno de los modelos de la gama del fabricante en cuestión.

Lo único que tienen en común estos coches, tan diferentes entre sí, es que en cada uno de ellos el conductor es un piloto de F1. | Jorge Brichette

Cada uno de los coches probados encaja a la perfección con los pilotos que los conducen y con sus edades. Fernando, que acaba de cumplir los 20 años, lleva el coche más juvenil y vistoso, con un aspecto muy agresivo, el tipo de coche que la gente se queda mirando en los semáforos cuando se para al lado o al que le dan ráfagas cuando se cruzan con él. Marc es un piloto maduro y conduce un coche discreto pero muy rápido, adecuado a su edad intermedia entre los tres, solamente el que entiende de verdad de coches distingue un M3 y sabe lo que realmente lleva entre las manos, el que lo conduce o, mejor dicho, pilota. Pedro es el mayor de los tres, aunque sólo tiene 30 años, y su coche es elegante, con mucho caché y muy potente. El tipo de vehículo ideal para un piloto serio, que sabe lo que quiere y que, por cierto, en unos meses se casará.

Pincha en el nombre a continuación y verás cada prueba con su coche en profundidad:

Un puzzle difícil de encajar

Juntar a tres pilotos de F1, sean de la nacionalidad que sean, es una tarea ardua y arriesgada. Todos tienen agendas apretadísimas, con entrenamientos privados, compromisos con sus patrocinadores, con sus equipos y, por supuesto, los Grandes Premios, que en esta época del año se suceden semana sí, semana no. Son además, gente que vive aceleradamente, de ahí el riesgo de que, en el último momento, un compromiso inesperado acabe tirando por el suelo el esfuerzo de tanto trabajo.

Para reunir a los tres protagonistas de nuestra historia empezamos a trabajar en el mes de mayo, hablando con cada uno de sus managers. Calendario en mano, comenzaron las llamadas para encontrar una fecha en la que estuvieran los tres disponibles en España. Incluso se barajó la posibilidad de ir a Magny-Cours, aunque era imposible rodar en la pista la misma semana de un GP. La necesaria coincidencia se produciría dos meses después, el 25 de julio, miércoles anterior al GP de Alemania. 

Pedro, Marc y Fernando compartieron con nosotros una jornada muy interesante en la que se habló de todo, aunque fundamentalmente de F1. | Jorge Brichette

Tras encontrar el día adecuado, el horario y el lugar eran otros dos puntos delicados. Comenzaron las gestiones con las marcas. Hubo que enviar correos electrónicos y hacer llamadas telefónicas a Jaguar y a Minardi, para que sus jefes de Prensa dieran el visto bueno a nuestro reportaje. Con Williams-BMW las cosas fueron más fáciles. Después de esto también tuvimos que hablar con los responsables en España de las marcas de los pilotos: Jaguar, Renault y BMW.

Con todo OK, había que encontrar un lugar para reunirnos, y la ciudad adecuada para ello resultó ser Barcelona, desde donde Marc y Pedro partirían hacia el GP de Alemania, Gené al día siguiente y De la Rosa esa misma tarde. Conseguimos que Fernando volase desde Asturias a Barcelona, para desde allí coger un avión en dirección a Bolonia, donde se reuniría con su equipo para ir a Hockenheim. 

El lugar más adecuado para hacer el reportaje en Barcelona era, sin duda, el circuito de Montmeló, pero esta instalación tiene una ocupación casi total a lo largo de todo el año, por lo que era muy difícil que estuviese disponible. Jordi Mateu, jefe de Prensa del circuito, nos dio todo tipo de facilidades y consiguió del equipo Opel del DTM, que tenía la pista alquilada, un hueco para poder hacer las fotos en la pista a la hora de la comida. ¡Todas las piezas habían encajado!