Al volante

Ford GT: probamos el mito renacido

Es la obra cumbre de la firma del óvalo, con chasis de fibra de carbono, aerodinámica activa y motor V6 de 647 CV.

Hace 50 años, Ford quiso comprar Ferrari… pero Enzo no vendió. Enfurecida, la firma americana decidió intentar vencer a la del Cavallino Rampante donde más destacaba: en la competición, en Le Mans, donde llevaba varios años consecutivos ganando. Así nació el Ford GT40, que se consagró como el coche que logró batir a Ferrari en Le Mans en 1966. Lo hizo durante 4 años consecutivos, hasta 1969.

Para conmemorar el 50 aniversario de aquel hito, Ford decidió repetirlo en 2016. Así nació el nuevo Ford GT, una bestia de 647 CV armada con chasis de fibra de carbono o aerodinámica activa que alcanza los 100 km/h en menos de tres segundos y que vuela hasta los 347 km/h. El nuevo Ford GT no ha ganado Le Mans, hoy día coto de prototipos muy alejados de los coches de serie. Pero estos siguen compitiendo, en la categoría GT. Y en ella, el recién llegado ha vuelto a ganar, batiendo a su viejo conocido, Ferrari, en el año de su estreno, 2016. Esta es su tarjeta de presentación.

Ford GT 2017

Hemos podido subirnos a la bestia en el circuito de pruebas de Michelin en Clermont Ferrant, Francia. Su tacto es de verdadero coche de carreras, algo que ya se palpa al abrir las puertas hacia el cielo y dejarte caer en un asiento que es parte del chasis: inmóvil, son el pedalier y el volante los que pueden moverse para adaptarse a tu cuerpo.

Una vez en marcha, la firmeza y ligereza del chasis, armado con una amortiguación con similitudes a la de los Fórmula 1, permite pasos por curva y frenadas de escándalo –los frenos son cerámicos–, mientras que las aceleraciones del motor turbo V6 electrifican tu cuerpo. La potencia completa llega bastante arriba, el turbo lag se ve reducido a la mínima expresión en los modos más deportivos, y las sensaciones son de coche de carreras domado: al límite, el GT es exigente, pero no traidor.

Los asientos forman parte del chasis y son el volante y los pedales los que se adaptan al conductor. | Ford

Gracias a la amortiguación variable y a la electrónica, al salir del circuito el coche se hace más suave, eleva su altura y entrega la potencia con menos contundencia, de tal manera que resulta válido para conducir por las calles.    

El precio de esta fábrica de sensaciones ronda los 385.000 euros. El martes que viene, en AUTOhebdo, tienes la toma de contacto completa. No te la pierdas.

El maletero, solo para cosas importantes...  | Ford