Pruebas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Audi S3 Sportback: sublimación GTI

Audi continúa la evolución del S3 sin variar su filosofía: mucha potencia, 310 CV, conjugada con un chasis ágil y muy fácil de pilotar que nos recuerda a los mejores GTI.

Hace 18 años, en 1999, hacía su aparición el primer Audi S3, con 210 caballos. Ahora, su sucesor de 310 CV mantiene intacto el sabor de aquel pionero: sigue siendo la versión deportiva de la gama –ahora por debajo del RS 3– y, como aquel, cuenta con tracción total y motor sobrealimentado. Vamos a ver cómo apasiona el nuevo potro de la firma de los aros, que es muy diferente en sensaciones a los deportivos clásicos de tracción trasera, y que se acerca más a los rabiosos GTI, entre los que se cuenta como uno de los más cuidados.

   Continuista

El nuevo S3, como toda la gama A3, sigue manteniendo el aire de familia de la primera versión, lo que dice mucho de la intemporalidad de su diseño. La nueva versión ha recibido un restyling, y se distingue por la nueva calandra, de ángulos más afilados, defensas y faros rediseñados, además de una nueva salida de escape. Se diferencia así, sutilmente, de sus predecesores y también del resto de sus hermanos de gama, manteniendo un aire de corderito que apenas anuncia sus posibilidades.

Por dentro, la calidad es la que esperamos de un Audi, y todavía palpamos el influjo que recibió del interior del primer TT, sobre todo en los aireadores, de particular terminación, o en el diseño de la consola central. Materiales de calidad, pespuntes perfectos, gozo en el tacto de la botonería… si, como vamos esbozando, la conducción del S3 se acerca en talante a la de un GTI, en lujo está por encima de casi todos.

Sin duda, lo más llamativo del interior, y el gran cambio de este restyling, reside en el Virtual Cockpit. Se trata de una gran pantalla digital que sustituye a los relojes analógicos de toda la vida, otra influencia de los TT –esta vez de la última generación–, y que aporta una gran sensación de modernidad. El Virtual Cockpit puede imitar los relojes de toda la vida, poniendo en grande el cuentarrevoluciones cuando “pilotamos” o proporcional al velocímetro cuando “conducimos”. Si usamos el GPS, entonces desaparecerán ambos y tendremos frente a nosotros un gran mapa. Sus posibilidades, gracias a su polivalencia, son muy amplias, y como ya hemos dicho te hace sentir que conduces un coche diferente al anterior S3. En el citado modelo TT, su colocación ha hecho innecesaria la pantalla central, que sigue viva en el S3, y que de forma elegante se esconde en el salpicadero cuando lo deseamos.

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Motor

Como esbozábamos, Audi ya utilizaba hace dos décadas motores semejantes a los que hoy todos emplean: 4 cilindros turbo sin desmandarse en la cilindrada, que ahora en el S3 asciende a 2 litros. Entrega 310 CV, 10 más que su predecesor, lo que se ha conseguido con un incremento del soplado del turbo de los 2,2 a los 2,4 bares. El par crece 20 Nm hasta los 400, y lo tenemos disponible por completo a 2.000 rpm.

Mientras, el sistema de tracción total se reajusta discretamente, y sigue contando con un embrague multidisco controlado electrónicamente para repartir la fuerza a ambos ejes. En nuestro caso, la caja de cambios es automática S tronic de doble embrague.

En las curvas

Como de costumbre, y al contrario de lo que ocurre con modelos de similares prestaciones y tracción trasera, con el Audi S3 sientes un dominio total del vehículo desde las primeras curvas.

El sonido de los escapes, trabajado artificialmente, suena a melodía.

El motor empuja desde muy abajo, lo que te hace olvidarte del cuentavueltas y la caja de cambios, que además puedes manipular con las levas tras el volante. Lo que sí es espectacular es su sonido, con notas graves y burbujeo.

El subviraje no está tan marcado como antes, y en plena curva la agilidad es muy alta y las reacciones nerviosas, inexistentes. Así, ni al acelerar ni al cortar bruscamente la aceleración encontraremos un eje trasero travieso, lo que fomenta esa sensación de facilidad. Cuando pilotas el S3, juegas con cuánto puedes acelerar, girar o frenar sin pensar que alguna de esas acciones te haga perder el control del coche, con lo que incrementas el ritmo buscando los límites de la adherencia sin miedo.

En una carretera revirada, el S3 es una fiera que nos recuerda a sus predecesores que arrasaron en el Mundial de Rallyes, y lo expuesto varía poco cuando encontramos firmes deslizantes, momento en el que se convierte en lo más eficaz del mercado y se come con patatas a los tracción trasera o incluso delantera.

El S3 2017 mantiene intacto el sabor de su predecesor, pero con 10 caballos más

En cuanto al ajuste de la amortiguación, independiente en ambos ejes, encontramos un buen equilibrio entre eficacia y confort, al estilo Golf GTI, que marca carácter deportivo sin romperte los riñones. Para variar ligeramente esta percepción –debería hacerlo en mayor medida–, la amortiguación variable electromagnética es una opción.

Como punto negativo, le falta un poco de nervio si eres de los que buscan sensaciones fuertes, y el sistema de tracción total no es agresivo como el de los Subaru WRX, sino más pausado y pensado para no comprometer los consumos. No le vendría mal un autoblocante trasero y más viveza de reacciones para que la eficacia deportiva que posee se viese acompañada por un carácter más fuerte. Como puedes imaginarte, esta crítica está hecha desde el corazón, y para un conductor que busque un deportivo muy rápido y que no le ponga en apuros el S3 es simplemente perfecto, hasta el punto de que podemos afirmar que le hará mejor conductor.

En definitiva, como decíamos en la toma de contacto de hace unos meses, el S3 sigue alcanzando el grado de deportivo, pero no pierde el equilibrio y permite ser disfrutado como coche para todos los días y para viajar, en ambos contextos con nota. Y aún más si optamos por la amortiguación variable, aunque no es indispensable. Sobre mojado, o en tramos superrevirados, es una de las mejores opciones del mercado entre la competencia, aunque quizá en seco y con buen firme la pasión de los competidores de tracción trasera se echa en falta. 

Ficha: Audi S3 Sportback