Al volante

5 mejoras y una pega del nuevo Honda Civic Type R

El samurai de Honda presenta nítidas mejoras sobre su predecesor, pero también algún inconveniente.

1. Nueva plataforma.

El Type R 2017 se beneficia de la nueva plataforma de toda la gama Civic, y su mejor virtud es que mejora en un 38% la rigidez torsional de su predecesor. Con ello se logran mejores pasos por curva.

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2. Motor más potente.

La potencia del motor 2.0 VTEC turbo crece hasta los 320 CV, 10 más que antes. El turbo marca su entrada lo justo para apasionar sin asustar. ¡Y qué capacidad de tracción tiene su eje delantero con autoblocante Torsen!

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3. Caja de cambios con punta tacón.

La caja de cambios de seis marchas tiene ahora la capacidad de realizar por sí sola la maniobra del punta-tacón, ese acelerón al reducir para que motor y ruedas giren al mismo ritmo y la mecánica no sufra. Además, las relaciones han sido reducidas un 7%, ahora son más cortas.

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4. Tren trasero multibrazo.

Nunca debió irse: faltó de las dos últimas generaciones del Civic, y ahora ha regresado para que la amortiguación trasera sea totalmente independiente.

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5. Escape marciano.

Esas tres trompetas nos tuvieron intrigados hasta que conocimos la función de la central: evitar resonancias cuando el sonido crece. 

 

El pecado: El nuevo modelo es menos radical que su predecesor

La mayor parte de las citadas mejoras han ido encaminadas a mantener intacta la agilidad y mejorar el confort y la facilidad de conducción. Así, el Honda Civic Type R 2017 sigue siendo igual de rápido que su predecesor, o incluso más, pues ha logrado mejorar en 7 segundos su crono en Nurburgring. Pero lo cierto es que resulta menos radical pues su trasera va ahora más agarrada al firme, la amortiguación es un poco más suave –muchísimo más en el nuevo modo "Confort"–, y en general el coche es ligeramente menos trepidante. A cambio ha ganado un mundo en confort y capacidad de uso diario.

 

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